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El Hombre se encuentra domesticado. Ha adoptado una visión ideologizada del mundo y alejada de la realidad natural en pos de un falso confort que lo ha atado a un sistema esclavizante y perturbador. Lo que hace que, domesticado y sobornado, viva en una incoherencia mental, física y espiritual con el mundo que le rodea. Y alejado de su propia naturaleza divina. Ha adoptado un rol artificial. Un lugar que ha sido prefabricado para él. Vive en una simulación. Por lo tanto, es profundamente infeliz sin saber porqué. Está profundamente enfermo a causa de esta incoherencia en su existencia...
Emboscarse es buscar la libertad. Irse al Bosque. El bosque es un símbolo. Emboscarse no es una actividad idílica. Emboscarse es Resistir. Los estados policiales tecnocrático-financieros son los perros que nos vigilan. Pero ¡Somos más firmes! La lucha por la libertad...
Empecé en este camino muy pronto en mi vida, mientras veía a los demás jugar según las reglas que les habían dicho que eran sagradas, y cuestionaba profundamente el valor de las mismas. Desde mi infancia, cuando pasaba mucho tiempo en la iglesia, hasta más tarde, en la adolescencia, cuando veía a mis amigos endeudarse hasta las bolas por una educación universitaria que, en última instancia, les colocaba en un trabajo de mierda que nunca habían querido, o cuando, en varias ocasiones, me rompía el cuerpo junto a ellos en trabajos de fuerza ingratos, hice todo lo posible por descubrir y seguir mis propias reglas. Fui educado en casa durante la mayor parte de mi infancia, pero nunca «terminé» la escuela secundaria, y nunca fui a la universidad, aunque me ofrecieron una beca de música, pero la rechacé para volver al Oeste y trabajar como obrero de techos en mi adolescencia...
To ambush is to seek freedom. To go to the forest. The forest is a symbol. To ambush is not an idyllic activity. To ambush is to Resist. The technocratic-financial police states are the dogs that watch over us. But we are more resolute! The struggle for freedom requires...
Sea cual sea el hombre, sean cuales sean sus objetivos, su vida carecerá de valor sin la primera herramienta de esta lista, a la que recurrir en caso de necesidad y que le conducirá a través de la oscuridad de la vida: el fuego. El cultivo de este poder interno, esta fuerza que nos anima y nos llena del calor que intercambiamos para realizar grandes hazañas, y que reponemos con austeridades, con sacrificios, con los rituales...
Muchas veces se da entre los jóvenes, la idea del "hartazgo de la vida moderna" o “la vida de ciudad”. Casi como un cliché o eslogan publicitario por todos lados en nuestros círculos vemos frases como "revuelta contra el mundo moderno" sobre una imagen de un bosque en cuentas de instagram, en su mayoría, manejadas por muchachos que generalmente idealizan lo que verdaderamente no conocen o conocen superficialmente.
Paul Waggener es un escritor, músico(cuyos proyectos son Pale Riders, Totenwolf y Hunter’s Ground, además de que como músico solista se desempeña en el sub-género Outlaw Country) y artista marcial que reside en una zona rural en los Montes Apalaches. Una cordillera montañosa ubicada al este de Estados Unidos. Esta tierra salvaje pertenece históricamente a granjeros, también conocidos como “Hillbillies” y trabajadores de las minas de carbón. Es una región con un gran misticismo y fue atravesada, durante muchos años, por guerras, tragedias y miseria. Se la conoce como Apalacchia. Su espíritu de lucha es propio de los lugares con relieves imponentes y magnánimos ; y de las comunidades sufridas y luchadoras que allí habitaron.
“Como destino para unos pocos —para los que de ningún modo se habían elevado por encima de la vida común— se había concebido el Ade, es decir, una existencia residual y larvaria a partir de la muerte, privada de verdadera conciencia, en el mundo subterráneo de las sombras. La inmortalidad, además de la de los olímpicos, era un privilegio de los «héroes», es decir, una conquista excepcional de unos cuantos seres superiores. Ahora bien, en las más antiguas tradiciones helénicas encontramos que la inmortalidad de los «héroes» se deduce específica-mente en el símbolo de su ascensión a las montañas y de su «desaparición» en las montañas. Vuelve, pues, el misterio de las «alturas» porque, por otra parte, en esa misma «desaparición» debemos ver un símbolo material de una transfiguración espiritual. Desaparecer, o «volverse invisible», o «ser arrebatado en las alturas», no es algo que deba ser tomado en un sentido literal, sino que significa esencialmente ser traspasado, de modo virtual, desde el mundo visible de los cuerpos particulares a la común experiencia humana, hasta el mundo suprasensible en el cual «no existe la muerte».”